Un puñado de grandes estaciones de tren se sienten como auténticos monumentos, comparables en escala a catedrales o museos, y no solo como centros de transporte. Estas estaciones suelen manejar
trenes de alta velocidad, conexiones regionales y servicios internacionales, lo que significa que sus diseños suelen ser más grandes, concurridos y complejos que los de las estaciones locales. Muchas de las rutas más famosas de Europa pasan directamente por ellas: la conexión
Paris–London del Eurostar a través de St Pancras International; el corredor de alta velocidad
Madrid–Barcelona que pasa por Madrid Atocha railway station; y el eje
Amsterdam–Brussels operado por Thalys.