Ubicaciones céntricas: Con las estaciones de tren situadas generalmente en el corazón de las ciudades, pasarás menos tiempo en desplazamientos y más tiempo explorando. Puedes bajar del tren y sumergirte de inmediato en la cultura de tu destino.
Tren de París a Ámsterdam: Esta conexión de alta velocidad te lleva desde las románticas calles de París hasta los canales artísticos de Ámsterdam en menos de cuatro horas. Al llegar, estarás a pocos pasos de los famosos museos y de los lugares más emblemáticos.
Tren de Milán a Venecia: Olvídate de los largos trayectos en autobús o taxi; el tren te deja directamente en la histórica estación de Santa Lucía de Venecia. Desde allí, estarás a solo unos pasos del Gran Canal y de toda la belleza que ofrece la ciudad.
Tren de Múnich a Núremberg: Un viaje rápido y cómodo entre dos de las ciudades más bellas de Baviera. Al llegar, estarás justo en el centro de Núremberg, donde podrás recorrer calles medievales y descubrir lugares históricos.